Sequía y respuesta del cultivo

Vista aérea de campo agrícola con sistema de riego pivot circular sobre suelo oscuro, rodeado de cultivos verdes y montañas al horizonte.

La sequía es el desastre natural más costoso para la agricultura de América Latina y el Caribe. Entre 2005 y 2015 provocó pérdidas en cultivos y ganado por 13.000 millones de dólares, una cifra que ubica a la región como la tercera más golpeada del mundo, después de África y Asia. Un informe de la FAO publicado en noviembre de 2025 amplió ese horizonte: entre 1991 y 2023 los desastres agrícolas generaron pérdidas globales de 3,26 billones de dólares, un promedio anual equivalente al 4% del PIB agrícola mundial. América concentra el 22% de ese acumulado, unos 713.000 millones de dólares, explicados en gran parte por sequías recurrentes que afectan cultivos de alto volumen. Entender cómo responde el cultivo al déficit hídrico, y qué papel cumple el suelo en esa respuesta, se ha vuelto una prioridad técnica y económica.

Vista aérea de campo agrícola con patrones curvilíneos de siembra, filas verdes alternadas con tierra parda oscura y figura humana.

Cuando falta el agua: el rendimiento bajo presión

Argentina ofrece uno de los registros más documentados. Durante la campaña 2022, tres años consecutivos del fenómeno La Niña generaron un déficit hídrico que afectó a 126 millones de hectáreas, el 75% de la superficie agrícola del país, concentrado en la zona núcleo productora de Córdoba, Santa Fe y el centro-norte de Buenos Aires. La producción de trigo cayó a 17,5 millones de toneladas, la cifra más baja en siete años, y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó pérdidas de hasta 4.000 millones de dólares. Registros del INTA en Balcarce documentaron que entre agosto y noviembre de ese año se acumularon menos de 100 milímetros de lluvia, una situación repetida solo cuatro veces en 52 años.

La respuesta del cultivo, sin embargo, no es uniforme. La soja, menos sensible al déficit hídrico, proyectó una expansión del 10% en la misma campaña. El investigador Pablo Abbate, del INTA, advirtió que en años secos el déficit se combina con heladas tempranas para agravar las mermas en trigo, y recomendó mantener una cobertura constante del suelo para favorecer la infiltración y evitar el escurrimiento superficial. Allí, en la capacidad del suelo para captar y retener agua, se define buena parte del resultado.

El suelo como reserva hídrica viva

La capacidad de un suelo para amortiguar la sequía depende de su materia orgánica y de la actividad de su comunidad microbiana. La materia orgánica funciona como una esponja: retiene hasta 20 veces su propio peso en agua, frente a apenas 0,2 veces en el caso de la arena pura, y actúa como un pegamento que agrega las partículas en macroagregados que mejoran la infiltración. Se estima que cada incremento del 1% en materia orgánica puede aumentar la retención en unos 150.000 litros por hectárea, aunque las cifras varían con la textura: investigadores de Rothamsted Research calculan hasta 354.000 litros adicionales por hectárea en suelos franco-arcillo-limosos.

La biología cumple un rol complementario. Los hongos micorrízicos arbusculares (HMA) forman simbiosis con las raíces de la mayoría de los cultivos, extienden su red de hifas más allá de la zona de agotamiento hídrico y mejoran la absorción de nitrógeno y fósforo. Un estudio con frutilla en Argentina mostró que la inoculación con la cepa Rhizophagus irregularis generó mejoras significativas de crecimiento bajo deficiencia hídrica moderada a grave. En paralelo, un ensayo de largo plazo registró un aumento del 23% en la capacidad de agua disponible tras 32 años de labranza cero frente a la labranza convencional.

Prácticas que construyen resiliencia

Sobre esa base, distintas tecnologías refuerzan la respuesta del cultivo. Los biofertilizantes —cultivos de microorganismos que potencian los procesos biológicos del suelo— crecieron entre 10% y 13% anual en el mercado latinoamericano durante la última década. Un caso documentado en el centro de México resultó elocuente: en parcelas de maíz manejadas solo con insumos químicos las pérdidas por sequía alcanzaron entre el 70% y 80%, mientras que donde se aplicaron biofertilizantes la caída fue de apenas 20% a 30%, con rendimientos de 6 a 7 toneladas por hectárea frente a 1 o 2.

El monitoreo y la adaptación institucional completan el cuadro. En Chile, el INIA desarrolló un sistema predictivo de sequía agrícola que anticipa las condiciones estivales y emite alertas tempranas, e impulsó más de 4.000 sistemas de cosecha de agua lluvia. Su variedad de arroz Jaspe FL INIA produce con hasta un 50% menos de agua mediante riego por goteo. Brasil, por su parte, impulsa la recuperación de 12 millones de hectáreas de tierras degradadas hacia 2030, respaldada por el Plan Safra.

Vista aérea de cultivos verdes en patrón contorneado con arroyo sinuoso atravesando el paisaje agrícola de manera escénica.

La evidencia converge en una relación causal robusta: los sistemas agrícolas con mayor actividad biológica y mejor estructura de suelo amortiguan de forma medible el impacto de la sequía sobre el rendimiento. Aun así, el beneficio no es uniforme y depende del tipo de suelo, la especie utilizada y las condiciones climáticas locales. Por eso la validación por región —como la que realizan el INTA y el INIA— resulta indispensable: un suelo vivo no elimina la sequía, pero define cuánto de ella se traduce en pérdida.

Suelo vivo

El valor empieza bajo la superficie

Suelo vivo

El valor empieza bajo la superficie

We <3 Valor biológico, productivo y ambiental

Centro de valorización

La Suerte Ruta 180 - KM 95 Los Angeles - BioBio

Contáctanos

+56 9 6570 2267 Director General

+56 9 8769 5239  Director Técnico

© 2026 SoGreen. All rights reserved.

We <3 Valor biológico, productivo y ambiental

Centro de valorización

La Suerte Ruta 180 - KM 95 Los Angeles - BioBio

Contáctanos

+56 9 6570 2267 Director General

+56 9 8769 5239  Director Técnico

© 2026 SoGreen. All rights reserved.

We <3 Valor biológico, productivo y ambiental

Centro de valorización

La Suerte Ruta 180 - KM 95 Los Angeles - BioBio

Contáctanos

+56 9 6570 2267 Director General

+56 9 8769 5239  Director Técnico

© 2026 SoGreen. All rights reserved.

Create a free website with Framer, the website builder loved by startups, designers and agencies.